LG con webOS: qué se puede limpiar cuando no hay ADB
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| Sistema | webOS |
|---|---|
| Base | No es Android |
| ADB | No disponible para el usuario |
| Sideload | No admitido |
| Desinstalar apps | Sí, las que el sistema marque como eliminables |
| Ajustes de privacidad | Sí, y hay varios repartidos |
| Reconocimiento de contenido | Se llama Live Plus, activado de fábrica |
| Publicidad personalizada | Se puede apagar |
| Barra de inicio | Se puede reordenar |
| Cuenta LG | Opcional |
webOS es, de los tres sistemas cerrados que dominan el mercado, el que mejor trata al usuario en un aspecto concreto: deja desinstalar bastantes más aplicaciones que los otros dos. Y el que peor lo trata en otro: la pantalla de inicio de las versiones recientes está más cargada de contenido comercial que nunca.
Como Tizen y VIDAA, no es Android: no hay ADB para el usuario, no hay sideload y no existe una lista de paquetes que desactivar. Si buscabas eso, no lo hay.
Lo que sí hay son unos cuantos ajustes que cambian bastante el aparato, y uno en particular que casi nadie conoce por su nombre.
Live Plus: el nombre que LG le da a mirar lo que ves
Todos los fabricantes hacen reconocimiento automático de contenido. Samsung lo llama «servicios de información de visualización»; LG lo llama Live Plus.
Hace lo mismo: identifica lo que aparece en la pantalla y lo comunica. Y como en las demás marcas, no se limita a las aplicaciones del televisor: también alcanza lo que entra por HDMI y por la antena, o sea, el descodificador, la consola y la televisión de siempre.
Viene encendido de fábrica y se apaga aquí:
Ajustes → Todos los ajustes → General → Sistema → Configuración adicional → Live Plus, y se desactiva.
Cuatro niveles de menú, en una opción cuyo nombre no dice lo que hace. Por eso sigue encendida en la inmensa mayoría de los televisores LG que hay en las casas.
En algunas versiones de webOS la encontrarás en Privacidad y seguridad, y junto a ella habrá algo llamado «servicio de reconocimiento de contenido» o «información de visualización». Es lo mismo: apágalo.
Los anuncios de la pantalla de inicio
En la misma zona de ajustes hay opciones para los anuncios y su personalización. Desactivarlas no vacía la pantalla de inicio —los espacios comerciales siguen ahí— pero sí corta que lo que se muestra se elija a partir de un perfil tuyo.
Merece la pena entrar y leer una por una las opciones de esa sección. En webOS están repartidas en más sitios que en Tizen, y es fácil apagar una y dejarse tres.
Las aplicaciones: aquí sí hay margen
Esta es la parte donde webOS es mejor que sus competidores.
Pulsa el botón de inicio, entra en la barra de aplicaciones y busca a la derecha del todo la tarjeta con un lápiz: es el modo de edición. Al recorrer las aplicaciones, las que se pueden desinstalar muestran un aspa encima.
También funciona el atajo: sitúate sobre la aplicación en «Mis Apps», mantén pulsado OK y aparecerá una papelera en la esquina.
Ahora la letra pequeña, que es la misma en todos los sistemas cerrados: no todas la tienen. Las aplicaciones que forman parte del sistema y las que están ahí por acuerdo comercial no muestran ni aspa ni papelera. Ésas se quedan, y no hay manera.
Un caso reciente lo ilustra bien: la llegada de un asistente de Microsoft preinstalado a los televisores LG mediante una actualización, sin opción de desinstalarlo. Puedes moverlo al final de la barra, y ya.
Lo que sí puedes con todas es reordenar la barra de inicio y mandar al fondo lo que no usas. Es media hora bien empleada: cambia lo que ves cada vez que enciendes.
La cuenta LG
El televisor funciona sin iniciar sesión. La cuenta hace falta para la tienda y para algunos servicios; para ver la televisión y usar las entradas HDMI, no.
Si nunca la has creado, no la crees. Si la creaste en la configuración inicial sin pensarlo, puedes cerrar sesión desde los ajustes.
Revísalo después de cada actualización grande
En webOS las actualizaciones cambian cosas de sitio con más frecuencia que en otros sistemas: menús que se reorganizan, opciones que cambian de nombre, y a veces ajustes que vuelven a su valor de fábrica.
Cuando el televisor te avise de que se ha actualizado, vuelve a Live Plus y comprueba que sigue apagado. Y si el menú ya no está donde lo dejaste, búscalo en Privacidad y seguridad.
Lo que no se puede hacer
Instalar aplicaciones que no estén en la tienda de LG. El modo de desarrollador de webOS existe, pero está pensado para desarrolladores con su propia aplicación, y las instalaciones caducan al cabo de unos días.
Desactivar componentes del sistema. No hay lista de paquetes.
Cambiar la interfaz. La barra de inicio de webOS es la única.
Y lo de siempre: desconfía de todo lo que prometa «rootear» tu LG. En el mejor de los casos no funciona; en el peor, te quedas sin televisor y sin garantía.
Y si quieres ir un paso más allá: la red
Cuando por dentro no se puede tocar nada, queda la conexión.
Bloquear por DNS los dominios de telemetría y publicidad en el router deja al televisor sin poder informar, y vale para todos los aparatos de la casa a la vez.
Dos avisos honestos. Bloquear a ciegas rompe cosas: los mismos dominios sirven a veces carátulas, buscador o actualizaciones, y acabas con una aplicación que no carga sin saber por qué. Y esto ya no es un ajuste del televisor: es administrar tu red, con el mantenimiento que eso trae.
Para casi todo el mundo, Live Plus apagado y una barra de inicio reordenada dan la mayor parte del resultado con una fracción del trabajo.
La opción que casi nadie considera
Si el sistema te sigue estorbando —porque va lento con los años, porque la pantalla de inicio se llena de nuevo tras cada actualización— la salida razonable en un televisor cerrado es dejarlo como pantalla y poner delante un reproductor externo.
Los paneles de LG, sobre todo los OLED, duran mucho más que el software que llevan encima. Cambiar un reproductor de cien euros cada cuatro años sale más barato que cambiar el televisor porque su interfaz se ha vuelto insoportable.
Lo que ya se envió no se borra solo
Apagar el reconocimiento de contenido corta lo que se recoja a partir de ahora. No borra lo que el televisor haya mandado durante los meses o años que lleva encendido en tu salón.
En la Unión Europea eso tiene arreglo, y es la palanca que más se ignora precisamente en los televisores donde no se puede desactivar nada por software: el reglamento de protección de datos te da derecho a pedir al fabricante qué tiene sobre ti y a pedir que lo suprima.
Se hace desde el formulario de privacidad del fabricante, con el número de serie del aparato a mano. La respuesta tarda, y no siempre llega completa, pero es un derecho, no un favor, y en un sistema cerrado es la única vía que llega a lo que ya salió de casa.
En resumen
En un LG con webOS no hay debloat. Hay una función llamada Live Plus que conviene apagar y que casi nadie encuentra, unas opciones de anuncios repartidas por los ajustes, y —esto es lo mejor de webOS— bastantes aplicaciones que sí se dejan desinstalar de verdad. Con eso y la barra de inicio reordenada, el televisor se parece bastante más al que creías haber comprado.