Sin Android

Hisense con VIDAA: qué se puede limpiar cuando no hay ADB

· 7 min de lectura

Ficha visual del Hisense con VIDAA con sus datos principales
Hisense con VIDAA: los datos que definen el aparato
Ficha técnica
SistemaVIDAA U
BaseNo es Android
ADBNo disponible
SideloadNo admitido
Desinstalar appsSolo las que el sistema permita
Ajustes de privacidadSí, y son la vía principal
Reconocimiento de contenidoActivado de fábrica, se puede apagar
Publicidad personalizadaSe puede apagar
Cuenta VIDAAOpcional
Se revierteSí, algunas actualizaciones lo reactivan

Casi todo lo que hay en este sitio parte de la misma idea: conectas el televisor por ADB, listas los paquetes y desactivas los que sobran. En un Hisense con VIDAA eso no se puede hacer, y conviene decirlo en la primera línea en vez de a media página.

VIDAA no es Android. No tiene ADB, no admite instalar aplicaciones desde fuera de su tienda y no hay ningún comando pm disable que ejecutar. Si has llegado buscando eso, no existe, y quien te diga lo contrario te está vendiendo algo.

Ahora la parte útil: sí se puede limpiar bastante, solo que por otro camino.

Lo que de verdad molesta, y de dónde sale

Cuando alguien busca cómo limpiar un Hisense, casi siempre es por una de estas tres cosas:

La pantalla de inicio llena de recomendaciones de contenido que no ha pedido. Los anuncios que aparecen en filas propias. Y la sensación, correcta, de que el televisor está mirando lo que ve.

De esas tres, la tercera es la más importante y la que tiene el arreglo más claro. Se llama ACR.

El ajuste que más cambia: el reconocimiento de contenido

ACR son las siglas de reconocimiento automático de contenido. El televisor toma muestras de lo que aparece en pantalla, las compara con una base de datos y así sabe qué estás viendo. No solo en sus aplicaciones: también en lo que entra por HDMI y por la antena. Es decir, la consola, el descodificador y la televisión de siempre.

Viene activado de fábrica, y se apaga desde los ajustes:

Ajustes → Sistema → Configuración avanzada → Privacidad, y ahí se desactivan «Datos de uso del dispositivo» y la recogida de datos de uso de las aplicaciones.

La ruta exacta cambia entre versiones de VIDAA y entre modelos, así que si en el tuyo el menú no se llama igual, busca la sección de privacidad y ve leyendo: lo que buscas es cualquier casilla que hable de información de visualización, datos de uso o mejora del servicio.

Esto no rompe nada. El televisor sigue funcionando igual; simplemente deja de mandar el detalle de lo que ves.

La publicidad personalizada

En la misma sección de privacidad suele haber una opción para los anuncios basados en intereses. Desactivarla no quita los anuncios —eso no está en tu mano— pero sí corta que se elijan a partir de un perfil tuyo.

Es un ajuste de dos segundos que casi nadie toca porque está enterrado en un submenú.

Las aplicaciones: lo que se puede y lo que no

Aquí es donde VIDAA se parece poco a Android. Desde la pantalla de inicio puedes seleccionar una aplicación y, si el sistema lo permite, aparecerá un icono de papelera para eliminarla.

La palabra importante es si lo permite. Las aplicaciones del sistema y las que están ahí por acuerdo comercial no ofrecen esa opción: no hay papelera, no hay menú, no hay forma. Esas se quedan.

Lo que sí puedes hacer con todas es reordenar la pantalla de inicio y mandar al final lo que no usas. No desaparecen, pero dejan de ser lo primero que ves.

La cuenta VIDAA

El televisor funciona sin iniciar sesión en una cuenta VIDAA. Necesitarás una si quieres instalar aplicaciones desde su tienda, pero para ver la televisión, usar las entradas HDMI y las aplicaciones que ya vienen instaladas, no hace falta.

Una cuenta menos es un identificador menos que asociar a lo que ves. Si nunca la has creado, no la crees; si la creaste en la configuración inicial sin pensarlo, puedes cerrar sesión.

Ilustración. Decorativa: el detalle está en los diagramas del texto.

Revisa esto después de cada actualización

Este punto es el que más disgustos da. Algunas actualizaciones de VIDAA restablecen los ajustes de privacidad a sus valores de fábrica, o vuelven a mostrar los términos y condiciones de forma que, si aceptas rápido con el mando, reactivas lo que habías apagado.

No es una teoría: es lo que cuenta la gente que lo tiene. Así que cuando el televisor te diga que se ha actualizado, vuelve a la sección de privacidad y comprueba que sigue como lo dejaste. Son treinta segundos.

Lo que no se puede hacer, por mucho que leas

Instalar aplicaciones que no estén en la tienda de VIDAA. No hay sideload.

Desactivar componentes del sistema. No hay una lista de paquetes a la que llegar.

Cambiar el lanzador o poner otra interfaz encima. La pantalla de inicio de VIDAA es la única que hay.

Y una advertencia práctica: hay páginas que prometen «rootear VIDAA» o instalar APK en un Hisense. En el mejor de los casos no funcionan; en el peor te dejan un televisor sin arrancar y sin garantía. Este sitio no va por ahí.

Y si quieres ir un paso más allá: la red

Cuando el sistema no te deja tocar nada por dentro, queda la puerta por la que sale todo: la conexión.

Un televisor al que se le bloquean por DNS los dominios de telemetría y publicidad deja de poder informar, sin que haya que tocar el aparato. Se hace en el router o con un resolutor propio en la red de casa, y vale para todos los televisores a la vez, no solo para este.

Dicho lo cual, dos avisos honestos. El primero: bloquear a ciegas rompe cosas. Los mismos dominios que sirven anuncios sirven a veces las carátulas, el buscador o las propias actualizaciones, y acabarás con una aplicación que no carga y sin saber por qué. El segundo: esto ya no es un ajuste del televisor, es administrar tu red, y si no te apetece mantenerlo, no lo empieces.

Para la mayoría de la gente, los ajustes de las secciones anteriores dan el 80 % del resultado con el 5 % del trabajo.

La opción que casi nadie considera

Si después de todo esto el sistema te sigue estorbando —porque va lento, porque la tienda no tiene lo que quieres, porque las recomendaciones vuelven— hay una salida que en un televisor cerrado es más razonable que en uno con Android: dejarlo como pantalla.

Un reproductor externo de gama media cuesta poco, se actualiza durante años, y convierte tu Hisense en lo que probablemente querías: un panel bueno con una interfaz que sí puedes elegir. El televisor sigue conectado a internet solo si tú quieres; si lo dejas sin red, el ACR se queda sin a quién contar nada.

Lo que ya se envió no se borra solo

Apagar el reconocimiento de contenido corta lo que se recoja a partir de ahora. No borra lo que el televisor haya mandado durante los meses o años que lleva encendido en tu salón.

En la Unión Europea eso tiene arreglo, y es la palanca que más se ignora precisamente en los televisores donde no se puede desactivar nada por software: el reglamento de protección de datos te da derecho a pedir al fabricante qué tiene sobre ti y a pedir que lo suprima.

Se hace desde el formulario de privacidad del fabricante, con el número de serie del aparato a mano. La respuesta tarda, y no siempre llega completa, pero es un derecho, no un favor, y en un sistema cerrado es la única vía que llega a lo que ya salió de casa.

En resumen

En un Hisense con VIDAA no hay debloat. Hay cuatro ajustes: apagar el reconocimiento de contenido, apagar la publicidad personalizada, quitar las aplicaciones que el sistema deje quitar y no vincular cuenta si no la necesitas. Con eso te llevas por delante la mayor parte del problema, sin riesgo, sin cables y sin perder la garantía.

Y si tienes un Hisense con Google TV en lugar de VIDAA —Hisense vende ambos, según modelo y mercado—, entonces sí aplica todo lo demás del sitio. Compruébalo en los ajustes del aparato antes de darlo por hecho.

Todo lo de aquí se aplica a un aparato de tu propiedad, y toda desinstalación es reversible. Los límites de este proyecto: Qué hacemos y qué no