Thomson y Nokia con Google TV: qué hacer con un televisor huérfano
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| Marcas | Thomson y Nokia, ambas bajo licencia |
|---|---|
| Licenciataria | StreamView GmbH, Viena |
| Situación | En quiebra desde abril de 2026 |
| Sistema | Google TV |
| Series afectadas | QG7C14, UG5C14, UG4S14 y las Nokia GE320 |
| Último Nokia | Diciembre de 2023 |
| Actualizaciones | No cabe esperar ninguna |
| ADB | Funciona con normalidad |
| Qué sí sigue | El panel, las entradas HDMI y las aplicaciones instaladas |
Esta ficha es distinta de las demás, porque el problema de estos televisores no está en el software que traen: está en que ya no hay nadie detrás.
StreamView GmbH, la empresa vienesa que fabricaba y vendía los televisores Thomson y Nokia en Europa bajo licencia de esas marcas, entró en quiebra en abril de 2026, con unos 36 millones de euros de deuda y sin plan de reestructuración. La marca Nokia ya había desaparecido de su catálogo en agosto de 2024; el último lanzamiento fue la gama GE320, de diciembre de 2023.
Si tienes uno de estos televisores en casa, sigue funcionando exactamente igual que ayer. Pero conviene saber lo que eso significa a partir de ahora.
Qué cambia y qué no
No cambia nada hoy. El panel funciona, las entradas HDMI funcionan, las aplicaciones que tienes instaladas siguen ahí y Google TV arranca igual. Ninguna empresa puede apagarte un televisor a distancia por haber quebrado.
Lo que no va a llegar son las actualizaciones. Ni de sistema, ni de seguridad, ni la versión siguiente de Android. Un televisor de estos se queda en la versión que tiene hoy, para siempre.
Y eso, con el tiempo, tiene consecuencias concretas: las aplicaciones dejan de publicar versiones compatibles con sistemas antiguos, así que dentro de unos años alguna que uses hoy dejará de actualizarse o de instalarse. No de golpe: poco a poco, empezando por las que más cambian.
La garantía es otra cosa. Si compraste en una tienda de la Unión Europea, tu garantía legal es responsabilidad del vendedor, no del fabricante. La quiebra del fabricante no te deja sin ella dentro del plazo. Si te encuentras con que la tienda te remite al fabricante, esa remisión no es correcta.
Cómo saber si el tuyo es uno de estos
Las series de Thomson con Google TV llevan una letra que lo delata: en el código de modelo, QG, UG, MG, FG y HG corresponden a Google TV. Las que llevan FF o HF son Fire TV, y hay otras con TiVo OS o con Linux, que son televisores distintos.
Los modelos concretos de la gama Google TV incluyen las series QG7C14 y QG7S14 (las QLED Pro), y las UG5C14, UG5S14 y UG4S14 (las UHD). En Nokia, la última hornada fue la GE320, en 24, 32, 40 y 43 pulgadas, ninguna de ellas 4K.
En Ajustes → Sistema → Acerca de verás el modelo y la versión de Android. En estas series suele ser Android 12, aunque alguna unidad se entregó con Android 11.
Una nota sobre sus fichas técnicas
Merece la pena decirlo porque afecta a lo que creías haber comprado.
La ficha oficial del QG7C14 declara un panel de 144 Hz. Una prueba independiente alemana, con el televisor delante, concluyó que el panel es de 50 Hz y que esos 144 corresponden a compensación de movimiento. No podemos resolver la contradicción desde aquí, pero sí señalarla: si compraste pensando en 144 Hz reales para juego, verifícalo con tu propio aparato antes de darlo por hecho.
Lo que sí está medido en ese modelo: unos 841 nits en HDR, que para su precio está bien, y un input lag de 8 milisegundos en modo juego, que está muy bien.
De la memoria, StreamView nunca publicó cifras oficiales. Lo que circula en prensa son 2 GB de RAM y 16 GB de almacenamiento, y no hay forma de confirmarlo ahora que la empresa no existe.
Por qué aquí limpiar importa más que en otros
En un televisor con fabricante detrás, quitar aplicaciones es una mejora. En uno huérfano es otra cosa: es lo que alarga su vida útil.
Con 16 GB y sin actualizaciones futuras, cada aplicación preinstalada que no uses está ocupando un espacio que vas a necesitar según las que sí usas vayan engordando. Y como el sistema ya no va a mejorar, todo el margen que consigas tiene que salir de lo que quites.
Lo que se quita es lo de siempre: las aplicaciones de streaming que no usas, los canales de contenido gratuito que llenan la pantalla de inicio, y las aplicaciones del fabricante —que en este caso, además, apuntan a servicios que pueden dejar de existir.
Lo que no se toca, también lo de siempre: los servicios de Google Play
(com.google.android.gms), el lanzador (com.google.android.tvlauncher)
mientras no tengas otro, y todo lo que empiece por com.android. sin saber
qué es.
La decisión que sí merece la pena tomar
En casi todas las fichas de este sitio, poner un reproductor externo delante del televisor aparece como una opción para cuando el aparato se queda corto. Aquí no es una opción: es el plan.
El razonamiento es sencillo. El panel de estos televisores es lo único que no depende de que exista una empresa: seguirá dando la misma imagen dentro de ocho años. El software, en cambio, ya está congelado hoy. Un reproductor externo de cien euros se actualiza durante años, se cambia cuando toca y convierte tu Thomson en lo que en realidad es a partir de ahora: una buena pantalla.
Hazlo antes de que el sistema empiece a fallarte, no después. Y cuando lo hagas, deja el televisor sin conectar a la red: un aparato que ya no va a recibir parches de seguridad es mejor tenerlo fuera de internet, y con el reproductor delante no lo vas a echar de menos.
Lo que este sitio no va a decirte
No vamos a recomendarte que instales firmware de terceros ni que rootees el aparato. No hay comunidad detrás de estos modelos como la hay en otros, la empresa que podría dar soporte ya no existe, y un televisor que no arranca no tiene a quién reclamar.
Lo que sí puedes hacer, y es reversible, es lo que explica el resto de este sitio: listar lo que trae, desactivar lo que no uses y quedarte con un televisor más tranquilo.
Si tienes uno
La lista de aplicaciones de tu Thomson o tu Nokia, tal cual la devuelve el aparato, tiene ahora un valor que no tenía antes: es documentación de un televisor que ya nadie más va a documentar. Si te animas a enviarla, queda guardada para la siguiente persona que se pregunte qué hacer con el suyo.