TCL RM7L y RM9L: qué traen preinstalado y qué se les puede quitar
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| Año | 2026 |
|---|---|
| Sistema | Google TV |
| Resolución | 4K UHD |
| Panel | RGB Mini LED; HVA Pro en el RM7L, WHVA 2.0 Ultra en el RM9L de 85 y 98 |
| Frecuencia | 144 Hz nativos; TCL anuncia 288 con el Game Accelerator |
| Brillo | 2.000 nits el RM7L; de 4.000 a 9.000 el RM9L |
| Zonas | De 1.344 a 2.880 el RM7L; de 8.736 a 16.848 el RM9L |
| HDR | Dolby Vision IQ, Dolby Vision, HDR10+, HDR10 y HLG |
| Memoria | TCL no publica ni RAM ni almacenamiento |
| Sonido | ONKYO en el RM7L y Bang & Olufsen en el RM9L; sin vatios |
| Conexiones | 4 HDMI 2.1, eARC, Wi-Fi 6 y Bluetooth 5.4 en los dos |
| Tamaños | 65", 75", 85" y 98" el RM7L; 85", 98" y 115" el RM9L |
Estos dos estrenan en TCL una retroiluminación distinta, y con ella un titular difícil de ignorar: el RM9L de 115 pulgadas declara 16.848 zonas y 9.000 nits de pico, cifras que hace tres años no existían en un televisor doméstico. El RM7L, con la misma tecnología, se queda en 2.000 nits.
Esa distancia no es un error de catálogo, pero para entenderla hay que empezar por el RGB Mini LED.
Qué es el RGB Mini LED sin el envoltorio
Un Mini LED normal ilumina la pantalla con miles de diodos blancos, y el color lo pone después el cristal líquido filtrando esa luz: para dar un rojo, el filtro tira a la basura casi todo lo demás.
En el RGB Mini LED la retroiluminación ya emite color. Cada punto de luz lleva sus tres emisores, rojo, verde y azul, y alumbra su zona con el color que a esa zona le toca: la cadena va, en palabras de TCL, «de los chips RGB directamente a la pantalla».
Lo que eso da de sí:
- Más luz aprovechada. Si sale ya del color correcto, el filtro descarta menos. De ahí salen los picos altos.
- Colores saturados que además brillan. El punto flojo del Mini LED blanco es que un color saturado pierde luminosidad. Los dos declaran hasta 100 % de BT.2020.
- Un problema nuevo: la diafonía. Si una zona emite rojo y la de al lado azul, la luz se mezcla por el camino; media página de TCL habla de microlentes por eso.
Lo que no da de sí: no es OLED. Sigue habiendo un LCD delante, con su halo alrededor de los objetos brillantes sobre negro. Sube el listón del LCD, no lo cambia de categoría.
Por qué ya no se llaman «zonas de atenuación»
Este es el detalle que más confusión va a generar. En la ficha de estos dos, TCL no habla de dimming zones sino de Precise Color Zones, zonas de color. Y no es cosa de la traducción: en la propia página del 65RM7L, el televisor que TCL propone al lado, un 65Q7D Pro, aparece con «646 Precise Dimming Zones». Los dos rótulos conviven en la misma pantalla.
El cambio es honesto: una zona que solo se enciende y se apaga no es lo mismo que una que además elige color. Pero deja una trampa: 8.736 zonas de color no son 8.736 zonas de atenuación de otra marca.
Las cifras, tamaño por tamaño
Comprobadas una a una en la ficha y en la página de cada modelo.
RM7L, panel HVA Pro en los cuatro tamaños:
- 65": 1.344 zonas, 2.000 nits.
- 75": 1.800 zonas, 2.000 nits.
- 85": 2.160 zonas, 2.000 nits.
- 98": 2.880 zonas, 2.000 nits.
Fíjate en que el brillo no cambia con la diagonal: solo suben las zonas, y de forma proporcionada al tamaño. El de 65 y el de 98 son el mismo televisor a distinta escala.
RM9L, que juega en otra liga:
- 85": 8.736 zonas, 4.000 nits.
- 98": 11.520 zonas, 6.000 nits.
- 115": 16.848 zonas, 9.000 nits.
Aquí sube todo a la vez: el RM9L de 85 pulgadas tiene cuatro veces las zonas del RM7L de 85 y el doble de brillo. No son dos acabados de la misma gama, son dos productos.
Los 9.000 nits, y lo que miden en realidad
Un pico de 9.000 nits es una medición de ventana pequeña: un recuadro luminoso sobre fondo oscuro, unos segundos. La propia TCL le pone un asterisco que remite a sus laboratorios y avisa de que varía según el estándar.
Sirve para comparar el destello de un reflejo, pero no es el brillo con el que ves una película: en una escena entera se queda en una fracción.
El panel del de 115 pulgadas no es el que esperas
Esto va al revés de la intuición. El RM9L de 85 y el de 98 llevan un panel
WHVA 2.0 Ultra. El de 115, que es el caro y el del titular de 9.000 nits,
aparece con panel HVA Pro: el mismo tipo que monta todo el RM7L.
No es una errata suelta: lo dice su ficha técnica, lo repiten los puntos destacados de su página y lo confirma una sección titulada «CSOT HVA Pro Panel Technology».
TCL no publica en qué se diferencian los dos paneles más allá del nombre, así que no se puede decir cuál se ve mejor. Sí que el mayor de los tres no lleva el panel del mediano.
Los 288 Hz, que no son 288 Hz
La ficha declara 144Hz (288 VRR Game Accelerator), y la página lo aclara mejor de lo que suele: 144 Hz nativos, y 288 solo «al conectar una fuente HDMI de 288 Hz», en cualquiera de los cuatro puertos.
El panel, por tanto, es de 144 Hz, que ya es mucho. El número grande sale de una técnica de duplicado que refresca el doble a costa de resolución vertical (lo que en otras series de la casa se rotula como DLG, aunque aquí no se nombre así). No es la frecuencia del televisor.
Lo que TCL no publica
La lista se repite generación tras generación:
Ni RAM ni almacenamiento. En ninguna fuente. Es el dato que decide cuántos años aguanta el aparato: cuando el almacenamiento se llena, las aplicaciones dejan de actualizarse y al final el televisor no puede aplicar ni su propia actualización.
Ni la potencia del sonido. El RM7L lleva sistema ONKYO 2.1 y el RM9L lleva Bang & Olufsen, y en ninguno aparece un vatio.
Ni en qué puerto está el eARC, aunque al menos los cuatro son HDMI 2.1.
Ni la versión de Android. Dicen «Google TV» y ahí se acaba.
La memoria puedes averiguarla tú, y deberías. Con ADB conectado, df -h /data
dice cuánto hay y cuánto queda libre, y cat /proc/meminfo | head -1 da la
memoria total.
Cómo saber si esta ficha es la de tu televisor
En Ajustes → Sistema → Acerca de aparecen el modelo y la versión de
Android; con ADB, getprop ro.product.model da lo mismo sin menús. El nombre
es igual en toda Europa: lo único que cambia es el sufijo comercial de la
ficha energética.
Lo que trae de fábrica
Lo de Google. El lanzador (com.google.android.tvlauncher), el motor de
recomendaciones (com.google.android.tvrecommendations), la búsqueda por voz
(com.google.android.katniss) y los servicios (com.google.android.gms).
Lo de TCL. Sus aplicaciones de canales, el modo ambiente y la galería de arte. Los nombres cambian con el firmware: lista los tuyos en vez de copiar una lista de internet.
Lo de terceros. Netflix, Prime Video, Disney+ y compañía, por acuerdo comercial.
Lo que se quita sin pensarlo mucho
Las aplicaciones de streaming que no usas. En un televisor cuyo almacenamiento no conoces hasta mirarlo, cada una es espacio que puede que necesites, y si mañana te suscribes se reinstala en dos minutos.
Los canales gratuitos que llenan la pantalla de inicio son el segundo caso claro; la galería de arte, el tercero.
Lo que conviene mirar antes
El motor de recomendaciones. Quitarlo deja la pantalla de inicio limpia, pero vacía la fila de «continuar viendo», que en una casa con varias personas se nota.
Y antes de tocar ningún paquete, mira en los ajustes de privacidad qué comparte el televisor. Se puede reducir bastante desde ahí, sin ADB.
Lo que no hay que tocar
Los servicios de Google Play: la base de la tienda, de las cuentas y de buena parte de las aplicaciones.
El lanzador, mientras no tengas otro instalado y funcionando. Un televisor sin lanzador enciende en negro, y arreglarlo solo con el mando es mucho más difícil que haberlo pensado antes.
Todo lo que empiece por com.android. sin saber qué es: com.android.systemui
es la interfaz y com.android.settings son los ajustes.
Y lo de HDMI: por ahí pasan el eARC, el VRR y los 144 Hz, que es justo lo que has pagado.
Qué se nota de verdad
La pantalla de inicio deja de proponerte series de servicios que no tienes y el televisor responde algo antes al mando tras encender. Lo que no cambia: las zonas, los nits, el HDR ni el sonido. Nada de eso depende de las aplicaciones.
Todo esto se deshace
Los paquetes desactivados desde ADB vuelven con un comando, y un restablecimiento de fábrica deja el televisor como salió de la caja. No se toca el sistema: solo se le dice que no cargue algo ya instalado.
Si tienes uno
Hace falta lo que TCL no cuenta: en qué puerto está el eARC, cuántos vatios
suenan y la salida de df -h /data y de cat /proc/meminfo. Y si tienes el
de 115 pulgadas, lo que diga la pantalla de información sobre el panel: ahí
queda una pregunta abierta.