Sony BRAVIA 8 II: qué trae preinstalado y qué se le puede quitar
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| Año | 2025 |
|---|---|
| Sistema | Google TV; la ficha americana declara Android 12 |
| Resolución | 4K UHD |
| Panel | OLED en la ficha; QD-OLED en el nombre comercial |
| Frecuencia | 120 Hz nativos, declarados por Sony |
| HDR | HDR10, HLG y Dolby Vision; sin HDR10+ |
| Almacenamiento | 32 GB; la RAM no se publica |
| Sonido | 50 W en 2.2: dos actuadores y dos subwoofers |
| Altavoz | Acoustic Surface Audio+: el panel es el altavoz |
| Conexiones | 4 HDMI: el 1 y el 2 a 18 Gbps, el 3 y el 4 a 48 Gbps |
| Juego | 4K a 120 Hz solo por los HDMI 3 y 4; ALLM en los cuatro |
| Tamaños | 55" y 65" |
El BRAVIA 8 II es el OLED de arriba de Sony para 2025, y comparte con el BRAVIA 8 lo que más gusta de esa familia: el sonido no sale de unos altavoces, sale de la pantalla. Unos actuadores detrás del panel lo hacen vibrar, de modo que la voz de quien habla suena donde está su cara. Aquí son dos actuadores y dos subwoofers, 50 vatios en total, en configuración 2.2.
Nada de lo que explica esta página toca eso. Pero hay dos cosas en su ficha que sí conviene mirar antes que las aplicaciones.
Los puertos rápidos son el 3 y el 4
Sony lo publica con las cifras delante: HDMI IN1, IN2 para señal 4K de hasta 18 Gbps; HDMI IN3, IN4 para 4K de hasta 48 Gbps. Y en la lista de señales admitidas, una nota al pie: los 120 Hz solo los aceptan el IN 3 y el IN 4.
Es al revés de lo que hacen otras marcas. En un Philips o en un Panasonic los puertos buenos son el 1 y el 2; aquí son los dos últimos. Si vienes de otro televisor y enchufas por costumbre, te vas a equivocar.
El ALLM, en cambio, funciona en los cuatro, y los cuatro llevan HDCP 2.3.
Dónde está el eARC, Sony no lo dice. Su ficha confirma que lo tiene —lo lista junto al 4K120, el VRR, el ALLM y el SBTM— pero en ningún documento aparece el número de puerto. Tendrás que descubrirlo mirando la serigrafía de la parte de atrás, donde suele venir rotulado. Y si cae en el 3 o en el 4, ya sabes: con la barra de sonido conectada te queda un solo puerto rápido.
Dedicarle cinco minutos a esto rinde más que cualquier limpieza de aplicaciones. Hazlo primero.
Android 12, según a quién le preguntes
Esta es la segunda cosa, y es la que más debería preocuparte a diez años vista.
La ficha de Sony en Estados Unidos declara, en el campo de sistema operativo, Android 12. La ficha europea del mismo televisor dice «Android TV», sin número. El campo de televisor inteligente dice «Google TV» en las dos.
Android 12 salió en 2021. En un televisor de 2025, eso significa que el sistema ya nace con cuatro años encima, y es el motivo por el que dentro de unos años algunas aplicaciones dejarán de actualizarse aunque el panel siga perfecto. No es exclusivo de Sony —pasa en toda la industria—, pero conviene saberlo.
Comprueba el tuyo: en Ajustes → Sistema → Acerca de aparece la versión, y
con ADB getprop ro.build.version.release la da sin navegar por menús.
Qué es, en dos líneas
Un OLED 4K de 2025 con 120 Hz nativos —Sony lo declara así, con esas palabras, en lugar de dar un número de marketing— y 32 GB de almacenamiento, que para un televisor es holgado. La RAM no la publica en ninguna parte.
Sobre el panel hay un matiz que merece la pena: el campo de especificación dice simplemente OLED. Lo de QD-OLED aparece en el nombre comercial y en el texto publicitario, no en la ficha técnica. Es un QD-OLED, sí, pero conviene saber de dónde sale cada palabra.
En HDR acepta HDR10, HLG y Dolby Vision. No admite HDR10+: no aparece ni una vez en ninguna de sus fichas oficiales, ni en la europea ni en la americana.
Se vende en 55 y 65 pulgadas. Las referencias europeas son K-55XR8M2 y
K-65XR8M2; las americanas, K-55XR80M2 y K-65XR80M2. Es el mismo aparato.
En qué se diferencia del BRAVIA 8
Si estás entre los dos: el BRAVIA 8 es el OLED de 2024 y el 8 II es el QD-OLED de 2025. El reparto de puertos es idéntico —el 1 y el 2 lentos, el 3 y el 4 rápidos—, los dos llevan Acoustic Surface Audio+, los dos van a 120 Hz y ninguno de los dos acepta HDR10+.
Lo que cambia es el panel y, con él, cómo se comporta el brillo en una sala con luz. Del software no cambia nada: lo que dice esta página vale para los dos.
Antes de tocar nada, si tienes una PlayStation
Este modelo trae funciones que solo se activan con una PS5 conectada y que dependen de que el televisor y la consola hablen por HDMI, además de partes del propio sistema del televisor.
No son una aplicación que puedas listar y quitar, pero sí son una razón para no ir desactivando paquetes del sistema a ciegas aquí. Quítale aplicaciones —eso es seguro— y deja en paz todo lo que no sepas nombrar.
Lo que trae de fábrica
Lo de Google. El lanzador (com.google.android.tvlauncher), el motor de
recomendaciones (com.google.android.tvrecommendations), el buscador por voz
(com.google.android.katniss) y los servicios (com.google.android.gms). En
un Sony esta capa pesa proporcionalmente más que en otras marcas, precisamente
porque el fabricante añade menos.
Lo de Sony. Menos de lo que uno esperaría: las aplicaciones propias de contenido y algún ayudante de configuración. Los nombres exactos cambian entre versiones de firmware, así que lista las tuyas en vez de fiarte de una lista copiada de internet.
Lo de terceros. Netflix, Prime Video, Disney+ y compañía vienen instaladas y, en muchas unidades, con botón propio en el mando. El botón se queda aunque quites la aplicación; simplemente dejará de llevar a ninguna parte.
Lo que se quita sin pensarlo mucho
Las aplicaciones de streaming que no usas. Con 32 GB el espacio no es el problema, pero sí lo demás: se actualizan solas, aparecen en la fila de recomendaciones y hablan con sus servidores. Si mañana te suscribes a alguna, se reinstala desde la tienda en dos minutos.
Los canales de contenido gratuito que llenan la pantalla de inicio son el segundo caso claro.
Lo que conviene mirar antes
El motor de recomendaciones. Desactivarlo deja la pantalla de inicio limpia, sí, pero también vacía la fila de «continuar viendo», que en una casa con varias personas se echa en falta más de lo que uno cree.
Y antes de tocar ningún paquete, pasa por los ajustes de privacidad del propio televisor. En los Sony recientes hay bastante que se puede reducir desde ahí, sin ADB y sin ningún riesgo.
Lo que no hay que tocar
Los servicios de Google Play. Son la base de la tienda, de las cuentas y de buena parte de las aplicaciones. Sin ellos el televisor arranca y poco más.
El lanzador, mientras no tengas otro instalado y funcionando. Un televisor sin lanzador enciende en una pantalla negra, y arreglar eso solo con el mando es mucho más difícil que haberlo pensado antes.
Todo lo que empiece por com.android. sin saber qué es: com.android.systemui
es la interfaz del sistema y com.android.settings son los propios ajustes.
Y aquí, con más motivo que en otros: cualquier cosa relacionada con HDMI, con la entrada de vídeo o con el control de dispositivos externos. Por ahí pasan lo de la consola, el eARC y los 120 Hz de los puertos buenos.
Qué se nota de verdad
Como Sony trae menos añadidos que otras marcas, lo que se gana es más modesto que en un televisor cargado de aplicaciones del fabricante: la pantalla de inicio deja de proponerte series de servicios que no tienes, desaparecen las notificaciones de contenido y el aparato responde algo antes al mando en los primeros segundos tras encender.
Lo que no cambia: el panel, el procesado, los 120 Hz ni el sonido que sale de la pantalla. Todo eso vive por debajo de las aplicaciones, y es exactamente lo que pagaste.
Todo esto se deshace
Los paquetes desactivados desde ADB vuelven con un comando, y un restablecimiento de fábrica devuelve el televisor exactamente al estado en que salió de la caja. Aquí no se toca el sistema: solo se le dice al televisor que no cargue algo que ya estaba instalado.
Si tienes uno
De este nos falta un dato concreto que Sony no publica: en qué puerto está el eARC. Si miras la parte de atrás de tu televisor y nos lo dices, esta ficha podrá cerrarlo. Y la lista de aplicaciones, junto con lo que diga tu aparato en Acerca de, es lo que falta para el resto.